sábado, 21 de mayo de 2011

Será por despedidas...

Tras glorificar ayer a Iván De la Peña por su triste retirada, no tengo más remedio que homenajear hoy a otro de los grandes de la historia del fútbol. No se trata exactamente de un adiós definitivo, pero sí de una despedida conmovedora, ya que estamos hablando de una relación que ha pervivido nada menos que una década.

 Uno de los grandes errores históricos del Inter fue dejar escapar tal exquisitez de jugador. Traspasar a un centrocampista al patio del vecino rossonero para que después se convierta en uno de los mejores jugadores de la década del 2000 tiene que doler, y mucho. Ha llegado a estar entre los 3 mejores jugadores candidatos al Balón de Oro (se llevó el bronce), y durante toda su carrera no ha dejado de incrementar la galería de trofeos. Su majestuosidad con el esférico le ha permitido ser campeón del mundo con la selección absoluta en 2006, en la Copa Mundial de Fútbol en Alemania; también puede presumir de haberse coronado campeón de Europa con la conquista de la Champions por partida doble, y adjudicarse otros tantos trofeos nacionales e internacionales.

Ahora, tras ganarlo todo, deja la ciudad lombarda para dirigirse a Turín, donde la Juventus le recibirá con las manos bien abiertas vistas las carencias que tienen los juventinos en la zona media del campo. Veremos si a sus 32 primaveras todavía queda algo por ver en las botas del transalpino.


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